No sabemos extraviarnos Nuestros cuerpos Ya sin hélices
parecen ahogados en su propia carne
descienden no sin interferencias
por escuetas barandillas nocturnas
Nuestros cuerpos Vapores agrestes
se miden en el fondo de los ríos En cascadas de fervor geométrico
Cerebros salpicados de café y teorías Ya viene el hombre
sus ojos bañados en cortinas de aguanieve Mirada hermética
sus brazos son como ferrocarriles Tejen rutas enfermas sobre la hierba
tristeza mineral extendiendo sus músculos como trampas polares
Nos cubre la vida con una sacudida Hermoso rastro
que viene a decir con pocas sílabas Viejo corazón autómata
Viejo corazón Poco eres más que un títere
nada sabes del mundo o de la sangre
que fluye deprisa como un velocípedo
por debajo de las vías Haciendo hipótesis
Nada acerca del tiempo y sus dientes de sierra
que sigue sin nosotros sus costumbres agrícolas
la boca acorralada en esos pastos Sembrados de opio y de metáforas
la voluntad aterida en sus terrores adolescentes
Todas las golondrinas lo saben pero falta que aprendamos nosotros
a adorar la periferia no sus garabatos
a dejar que se pierda la luz de un día a otro
viajando sobre puños cerrados bajo la luna
Seamos glaciares al borde de sus vértigos Jornadas botánicas
reflejo de mechones marinos sobre la tierra abrupta
rezan escrupulosamente sus oraciones
páginas que llenan los vacíos urbanos
Abramos con estrépito la infancia y sus cicatrices
nada de plegarias Me pondré sobre los hombros
silencios forestales como único atuendo bienlosabedios
único atuendo El pecho descalzo pero no despierto
se estremece y ulula Es una incongruencia
resistirse a calendarios moribundos
hace falta ser humilde para quebrarse
sigue ululando corazón Sigue desnudo
no sabrás manejar la indiferencia ante tanto desaliento
A medio camino En esta hora
permito que se alejen los días como lentos arrecifes
donde habrán de encallar Que se vayan
el porvenir y sus brillantes vallas publicitarias
hasta que pierda la penumbra la esperanza
de seguir avanzando en sus carruajes
Se apodera el eco de algunos acordes Cercando al invierno
que viaja más que nadie Al invierno que desplaza
con desánimo sus vértebras emigrantes
trae a tu lecho sembrado de medallas cuerpos que se mudan
con raquíticas maletas El aire y sus porqués proclaman sus poderes
cuerpos donde ya no sopla el viento ni las voces
Escriben los dioses con sus coronas estilográficas
abriendo nuevas heridas en la corteza terrestre
se dicen soberanos dando saltos mortales
Vamos dejando atrás los brazos en alto
envilecidos por la dureza del territorio
Solamente la duda nos dirige ahora
hacia balanzas sin salida donde medirse
Con arenas movedizas no se apaga el fuego
decir que con distancia es sólo aproximado
Llega el mañana colmado de nudos
autopistas con curvas Yo os abrazo
aprendo a navegar con y sin cabeza
sobre la noche y sus corceles azules
mientras pago uno a uno mis pecados capitales
A menos que el labio o el tímpano acierten a guiarse sin estrofas
seguirá reinando el ruido Viejo ejército sin bajas
así será Rugiendo con sus goznes
porque nosotros no sabemos extraviarnos
no sabemos
[Fotografía de Ricky Dávila]