Mi saquito de diamantes


















Es mi aliento lo que ondea en el horizonte
como una camisa recién planchada    Como un estandarte
que baila desnudo sobre las copas de los árboles
Es mi aliento de fiero soldado enmohecido en los brazos de
tu noche          Muerto de fiebre y corrientes domésticas que
me arrastran lejos de todos los hombres que se hacinan
en las colmenas
Al mirarte cruzo esas fronteras cubiertas de sangre y de
termitas que trituran los cielos opacos que nos separan
y atravieso el futuro extendido como un abanico nublado
y tu mirada profunda que tortura mi carne cansada
sin apellidos
He comprado todos los cantos rodados de los ultramarinos
quemados con gasolina o puede que ginebra             He
construido con ellos un potente cadalso erguido como
una llama que se distrae en la penumbra        Diviso desde
aquí tu vegetal reino tu descampado corazón autista
tu mejilla que se tensa como una tormenta eléctrica
Es sólo que tu silencio se apodera de mí        Olvido los
teletipos mal vestidos de noticias silvestres    Ahora lo que
siembro son ciudades enteras entre mis cicatrices      Mira
cómo crece entre mis piernas la vieja Alejandría y cómo
indiferente permito que se incendie la mismísima
Washington con todas sus catedrales sus ridículas
figuritas humanas sus edificios emblemáticos vaya palabra
Ya te lo dije     Salgo a la calle y mi aliento cubre
portales y aceras 
En los escaparates
los anuncios proclaman
que no queda ni rastro
de los valles más viejos ni de su penumbra colorada
Todo lo que veo es tu
rostro   Su oficio de mujer misteriosa y helada y me
lanzo en pos de tu sombra alargada que atraviesa
montañas sin nombre y cañaverales   Y me pierdo
buscando la verdad sobre escaleras que no terminan
nunca  Postrado         Esperando que me indiquen los volcanes
la procesión de horas que se van con ellos
Conozco esta lluvia de abedules enfermos que cae cuando
estás dormida como una sirena oceánica como una
azalea envuelta en su kimono tan azul como el cielo
tan hermosa y huérfana ataviada con su propio peligro
Mi estrella debilitada y frágil Te traigo
una corona de verano y de nueces


[Pintura de Walt Kuhn - Plumas]

1 comentarios:

Dante Bertini dijo...

no me gusta hacer comentarios banales sobre la poesía.
Creo que ella se dice sola cuando es verdadera.
Esta lo es.

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