Sastres, si lo sois,
vestid de belleza mi rabia.
Pedro Casariego Córdoba
Sílabas ocultas entre los dientes de los árboles
caen fulminadas ante la belleza
de tu mirada de astrolabio
Escriben sobre la tierra amarilla
frases desnudas que arden crepitantes
como piras desbocadas
Valientes y pequeñas biblias de bolsillo
Todas las verdades que alojan tus ojos
si volasen en la pobreza del viento
si trajesen a la mujer equivocada
si trajesen a la mujer equivocada
el cielo más fácil la tormenta nueva
si sangrasen
No hay palabras
El silencio soy yo
y tú el misterio y la música
que crece en los almendros
Vienes abriendo con tus tijeras
la lluvia urbana que enluta
los tejados que nos abrigan
Bendita esta ceniza que nos hiere
y nos cubre
como un manto tierno o sencillo
para todo este humo
que no sabe perderse


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